¿Qué es la actitud ante la vida?
Es la forma en que resolvemos los diferentes escenarios internos o externos
que vivimos. Siempre ejercemos una resolución, pero no por resolver resolvemos
acertada ni constructivamente.
La salud mental está íntimamente relacionada con
la actitud ante la vida; en este sentido se pueden plantear dos posiciones: la
posición activa frente a la realidad relacionada con la salud mental, y la
posición pasiva o reactiva, que suele ser sinónimo de rigidez y enfermedad
mental.
La salud mental se relaciona con la capacidad que
tenga una persona de reflexionar y pensar su realidad, tanto interna como
externa de forma tal de poder transformarse y transformar la realidad mediante
la acción. La salud mental implica pues, salir a buscar activamente a la vida,
proyectar situaciones reales a resolver y actuar en base a ello, modificando la
vida de uno mismo. La capacidad para adaptarse a los cambios y de cambiar, es
un signo de salud mental.
La falta de salud o deterioro mental se presenta
en personas que tienden a permanecer sin cambios en su pensamiento, actitudes y
actividades, mostrando los signos de pasividad rigidez y actitudes en las
cuales dejan pasar las situaciones en espera de “a ver que pasa”, “a ver si se
compone sólo, o con el tiempo”
Las personas activas
Cuando hable de actitud activa o
también conocida como proactiva, implica un reflexionar, un proyectar
situaciones y actuar en consonancia a este proceso. Quien toma una actitud
activa ante la realidad, la va a pensar, se va a cuestionar sobre ella y luego
va a actuar en función de esa reflexión.
Se mueven por valores
cuidadosamente meditados y seleccionados: pueden pasar muchas cosas a su
alrededor pero son dueñas de cómo quieren reaccionar ante esos estímulos.
Centran sus esfuerzos en el círculo de influencia: se dedican a aquellas cosas
con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es constructiva, con lo
cual amplían su círculo de influencia.
La persona activa no tiene nada
que ver con el activismo o la hiperactividad. Ser activo no significa actuar
deprisa, de forma caótica y desorganizada, dejándose llevar por los impulsos
del momento. Las personas que tienen el hábito de la actividad no son
agresivas, arrogantes o insensibles, como defienden algunos, sino que se mueven
por valores, saben lo que necesitan y actúan en consecuencia, su conducta
individual está en función de las decisiones propias y no de las condiciones.
Las personas pasivas o reactivas
Aquel que tiene una posición pasiva ante la
realidad, es el que toma lo que le toca vivir como algo “dado” o como algo
“natural”, están sujetos a las circunstancias y por ende a los problemas. Un
pensamiento en este sentido podría ser: “Es la cruz que me tocó cargar”, “Dios
así lo quiere”, “es natural que yo sea de esta forma”
Se ven afectadas por las
circunstancias, las condiciones, el ambiente social. Sólo se sienten bien si su entorno está bien y
se sienten mal si su entorno está mal. Centran sus esfuerzos en su círculo de
preocupaciones: en los defectos de otras personas, en los problemas del medio y
en circunstancias sobre las que no tienen ningún control. No tienen la libertad
de elegir sus propias acciones.
Saludos y hasta siempre...
Yolokayotl nouikpa. J.Z.
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