martes, 29 de mayo de 2012

La auto-observación


¿Qué es la auto-observación y cómo se hace?

Ante de iniciar por saber que es la auto-observación y cómo se hace adecuadamente, vamos a definir “observar”. Esta palabra viene del latín “observare” y significa tener, guardar o conservar lo que está adelante. El hecho de observar, es advertir los hechos tal y como se presentan en la realidad. El fundamento de la observación reside al establecer el que se pueda comprobar el fenómeno que se tiene frente a la vista.

La auto-observación es un proceso muy importante para la supervivencia de los individuos.

La auto-observación es un proceso de diagnóstico que se realiza desde que la gente existe y ha utilizado para saber cómo se encuentra ella misma.

La auto-observación es el proceso con el cual se inspecciona, se supervisa, se detecta y se toma consciencia mediante la percepción de sí mismo, del estado que la persona tiene en un momento específico, por ejemplo: cuando estamos comiendo, permanecemos en contacto con nuestro estado de animo y nuestro estado físico, realizando una percepción de nuestro cuerpo y nuestras emociones, así podemos diagnosticar que comiendo determinada comida estamos contentos o tristes, estamos llenos o aún estamos hambrientos.

La auto-observación, además se usa como técnica de evaluación y autocorrección, que es el caso que a nosotros nos interesa, para lo cual se requiere entrenamiento y determinadas características personales. El hecho de observar en sí mismo una conducta problema y después voluntariamente auto-dirigirla, auto-redirija, auto-sustituirla y la auto-controlarla, hace que se rompa la cadena de conductas auto-destructivas sucesivas y ayuda a modificar el comportamiento y la vida misma de la persona.

La única limitación a la auto-observación, son sujetos incapaces o situaciones no viables.

 La auto-observación es un doble proceso:

¿Como se aprende a utilizar la auto-observación en el proceso de auto-desarrollo y auto-perfeccionamiento? Puedes aprender  viendo a un gato cazar ratones. La auto-observación es un ejercicio mental en el cual se crea un nuevo ente, que podríamos llamar el observador interno, un “alguien” que mira muy atento qué pasa y cómo pasa, sin perderse escena ni detalle, la película de nuestra vida como si fuera la vida de otro. De esta forma lo hacemos de manera aceptable.

En la auto-observación tenemos que:

  • Atender deliberadamente a la propia conducta.
  • Registrarla a través de un procedimiento previamente establecido.
  • Establecer en qué cosas es favorable la auto-observación:
  • Establecer que conductas íntimas y privadas se observarán.
  • Saber cómo percibir “conductas encubiertas” (difíciles de observar: pensamientos, tomas de decisiones, fantasías...).
  • Saber detectar y corregir “conductas que pueden estar desencadenadas por reacciones internas” (ej.: fumar por nerviosismo).
  • Tener una dirección y objetivo claro y trascendenta,l de manera inteligente y constructiva.


Ahora vamos a ver cómo se hace una auto-observación adecuadamente:

El proceso de auto-desarrollo y auto-perfeccionamiento en consciencia de sí mismo, puede ser muy doloroso, divertido y sobre todo,  estimulante, pero depende de uno mismo; de la actitud que pongamos al ejercicio.

Para que sea eficaz, en la auto-observación hay que excluir tanto la auto-condenación (flagelarnos no sirve para nada) como la auto-justificación (echarle la culpa a algo o a alguien para no asumir  nuestra responsabilidad, tampoco sirve). Sólo así empieza a ser objetiva la auto-observación. Sólo así tiene alguna utilidad.

Tenemos que aprender a reírnos de nosotros mismos. Quien se toma muy en serio y se cree la gran cosa es el ego. Burlarse de él lo mata. Mata la auto-importancia que sólo sirve para meternos en líos.

“La auto-observación no tiene que tener ninguna carga de aquello de “pretender ser bueno de acuerdo a patrones establecidos o aprendidos”: “esto es pecado, esto no”, tan arraigado en sociedades conductuales como la nuestra, tan preocupadas del chocante y contraproducente deberías. Y menos, aquello de “ser más atractivo para que me acepten”. Para este tipo de cosas, digamos que la auto-observación debe ser también inintencionada. Hay que tener mucho cuidado en no convertir el esfuerzo de salir de las garras del ego, en la búsqueda de hacerse a un superego.

La auto-observación objetiva no tiene pretensión distinta a ser “una luz que brilla en un cuarto oscuro para revelar quién somos integralmente”. Produce mucha fortaleza observarse a sí mismo de esta manera y es una fuerza que sólo puede desarrollarse mediante la práctica. Mediante el esfuerzo repetido, constante y atento de ver, oír y sentir que está pasando realmente dentro de uno mismo y en las relaciones de uno con los demás. En toda clase de relaciones: de las más íntimas a las más ocasionales, pero a la vez, las más importantes para nosotros.







Saludos y hasta siempre... Yolokayotl nouikpa. J.Z[

1 comentario:

  1. Gracias por compartir. Definitivamente el observarse a uno mismo es conocerse y empezar el camino al verdadero cambio.

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