¿Qué es la auto-observación y cómo se hace?
Ante de iniciar por
saber que es la auto-observación y cómo se hace adecuadamente, vamos a definir “observar”.
Esta palabra viene del latín “observare”
y significa tener, guardar o conservar lo que está adelante. El hecho de observar,
es advertir los hechos tal y como
se presentan en la realidad. El fundamento
de la observación reside al establecer el que se pueda comprobar el fenómeno que se tiene frente a la vista.
La
auto-observación es un proceso muy importante para la supervivencia de los
individuos.
La
auto-observación es un proceso de diagnóstico que se realiza desde que la gente
existe y ha utilizado para saber cómo se encuentra ella misma.
La
auto-observación es el proceso con el cual se inspecciona, se supervisa, se
detecta y se toma consciencia mediante la percepción de sí mismo, del estado
que la persona tiene en un momento específico, por ejemplo: cuando estamos
comiendo, permanecemos en contacto con nuestro estado de animo y nuestro estado
físico, realizando una percepción de nuestro cuerpo y nuestras emociones, así
podemos diagnosticar que comiendo determinada comida estamos contentos o
tristes, estamos llenos o aún estamos hambrientos.
La auto-observación, además se usa como técnica de evaluación y autocorrección,
que es el caso que a nosotros nos interesa, para lo cual se requiere entrenamiento y determinadas características personales. El hecho de observar en sí
mismo una conducta problema y después voluntariamente auto-dirigirla, auto-redirija, auto-sustituirla y la auto-controlarla, hace que se rompa la cadena de conductas auto-destructivas
sucesivas y ayuda a modificar el comportamiento y la vida misma de la
persona.
La única limitación a la
auto-observación, son sujetos incapaces o situaciones no viables.
¿Como se aprende a
utilizar la auto-observación en el proceso de auto-desarrollo y auto-perfeccionamiento?
Puedes aprender viendo a un gato cazar ratones. La auto-observación
es un ejercicio mental en el cual se crea un nuevo ente, que podríamos llamar
el observador interno, un “alguien” que mira muy atento qué pasa y cómo pasa,
sin perderse escena ni detalle, la película de nuestra vida como si fuera la
vida de otro. De esta forma lo hacemos de manera aceptable.
En la auto-observación tenemos que:
- Atender
deliberadamente a la propia conducta.
- Registrarla a
través de un procedimiento previamente establecido.
- Establecer en qué
cosas es favorable la auto-observación:
- Establecer que conductas íntimas y privadas se observarán.
- Saber cómo percibir “conductas encubiertas” (difíciles de
observar: pensamientos, tomas de decisiones, fantasías...).
- Saber detectar y corregir “conductas que pueden estar
desencadenadas por reacciones
internas” (ej.: fumar por nerviosismo).
- Tener una
dirección y objetivo claro y trascendenta,l de manera inteligente y constructiva.
El proceso de auto-desarrollo
y auto-perfeccionamiento en consciencia de sí mismo, puede ser muy doloroso, divertido
y sobre todo, estimulante, pero depende
de uno mismo; de la actitud que pongamos al ejercicio.
Para que sea eficaz, en la
auto-observación hay que excluir tanto la auto-condenación (flagelarnos no
sirve para nada) como la auto-justificación (echarle la culpa a algo o a
alguien para no asumir nuestra responsabilidad,
tampoco sirve). Sólo así empieza a ser objetiva la auto-observación. Sólo así
tiene alguna utilidad.
Tenemos que aprender a
reírnos de nosotros mismos. Quien se toma muy en serio y se cree la gran cosa
es el ego. Burlarse de él lo mata. Mata la auto-importancia que sólo sirve para
meternos en líos.
“La auto-observación no
tiene que tener ninguna carga de aquello de “pretender ser bueno de acuerdo a
patrones establecidos o aprendidos”: “esto es pecado, esto no”, tan arraigado
en sociedades conductuales como la nuestra, tan preocupadas del chocante y contraproducente
deberías. Y menos, aquello de “ser más atractivo para que me acepten”. Para
este tipo de cosas, digamos que la auto-observación debe ser también
inintencionada. Hay que tener mucho cuidado en no convertir el esfuerzo de
salir de las garras del ego, en la búsqueda de hacerse a un superego.
La auto-observación
objetiva no tiene pretensión distinta a ser “una luz que brilla en un cuarto
oscuro para revelar quién somos integralmente”. Produce mucha fortaleza
observarse a sí mismo de esta manera y es una fuerza que sólo puede
desarrollarse mediante la práctica. Mediante el esfuerzo repetido, constante y
atento de ver, oír y sentir que está pasando realmente dentro de uno mismo y en
las relaciones de uno con los demás. En toda clase de relaciones: de las más
íntimas a las más ocasionales, pero a la vez, las más importantes para nosotros.
Saludos y hasta siempre...
Yolokayotl nouikpa. J.Z[
Gracias por compartir. Definitivamente el observarse a uno mismo es conocerse y empezar el camino al verdadero cambio.
ResponderEliminar